| En
este momento de trastornos a nivel mundial, la comunidad Bahá’í
de los Estados Unidos ofrece una perspectiva sobre el destino
del país como promotor de la paz mundial.
Hace
más de cien años, Bahá’u’lláh,
el fundador de la Fe Bahá’í, dirigiéndose
a los jefes de estado, proclamó que la edad de la madurez
de toda la raza humana había llegado. La unidad de la
humanidad debía establecerse como base para la gran paz
que marcaría la mayor etapa en la evolución espiritual
y social de la humanidad. Por lo tanto, cambios revolucionarios
que repercutirían en el mundo entero, eran inevitables.
Los
escritos Bahá’ís declaran que:
El
mundo está en movimiento. Lo que en él sucede
ocurre en forma amenazante y con una rapidez desconcertante.
El torbellino de sus pasiones es vertiginoso y de una violencia
alarmante. El Nuevo Mundo está siendo atraído
inconscientemente hacia su vórtice.... Peligros nunca
soñados e imprevistos la amenazan tanto desde adentro
como desde afuera. Sus gobiernos y sus pueblos están
siendo gradualmente aprisionados en los espirales de las crisis
recurrentes y de las fieras controversias del mundo.... El
mundo se contrae en un vecindario. América, quiera
o no, debe afrontar y abordar esta nueva situación.
Para fines de la seguridad nacional, sin mencionar cualquier
motivo humanitario, ella debe asumir las obligaciones impuestas
por este vecindario recientemente creado. Paradójico
como parezca, su única esperanza de extricarse de los
peligros que la rodean, consiste en implicarse en esa misma
red de asociación internacional que está siendo
tejido por la Mano de una Providencia inescrutable.
La
nación norteamericana, creen los Bahá’ís,
evolucionará, a través de pruebas y dificultades
para llegar a ser una tierra de distinción espiritual
y de liderato, defensora de la justicia y la unidad entre todos
los pueblos y naciones, y una poderosa sierva de la causa de
la paz perdurable. Se trata de esa paz prometida por Dios en
los textos sagrados de las religiones del mundo.
El
establecimiento de la paz no es simplemente una cuestión
de firmar tratados y protocolos; es una tarea compleja que exige
un nuevo nivel de compromiso para resolver los asuntos que generalmente
no se relacionan con la búsqueda de la paz.
La
aceptación del principio universal de la unidad de la
humanidad es esencial para todo esfuerzo exitoso por establecer
la paz mundial.
El
racismo, uno de los males más perniciosos y persistentes;
constituye un gran obstáculo para la paz.
La
emancipación de la mujer, la plena realización
de la igualdad de los sexos, es uno de los requisitos más
importantes para la paz, aunque menos reconocido.
La
excesiva disparidad entre ricos y pobres mantiene al mundo en
una condición de inestabilidad que impide el establecimiento
de la paz.
El
nacionalismo desenfrenado, a diferencia de un patriotismo sano
y legítimo, debe dar paso a una lealtad más amplia,
al amor a la humanidad en general.
La
disensión religiosa, causante de innumerables guerras
y conflictos a través de la historia, es un enorme obstáculo
al progreso. El desafío que enfrentan los dirigentes
religiosos del mundo es que con corazones llenos de compasión
y deseosos de conocer la verdad, contemplen la mala situación
de la humanidad, y humildes ante su Dios, se pregunten si acaso
no pueden sumergir sus diferencias teológicas en un gran
espíritu de tolerancia mutua que les permita trabajar
juntos para fomentar la comprensión humana y la paz.
Los
Bahá’ís rezan la siguiente súplica:
“Que esta Democracia Americana sea la primera nación
en establecer la fundación para acuerdos internacionales.
Que sea la primera nación en proclamar la unidad del
género humano. Que sea la primera en desplegar el Estandarte
de la Más Grande Paz”.
En
esta hora de crisis, afirmamos nuestra fe inquebrantable en
el destino de los Estados Unidos de América. Reconocemos
que el camino que lo conduce a su destino es largo, espinoso
y tortuoso; sin embargo, estamos seguros de que los Estados
Unidos emergerá de sus pruebas indiviso e invicto.
—Asamblea
Espiritual Nacional de los Bahá’ís de los
Estados Unidos
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