Introducción



La Fe Bahá'í, la más reciente de las religiones del mundo, nació en Irán a mediados del siglo pasado. Su fundador, Bahá'u'lláh (1817-1892), pertenecía a la nobleza y desde muy joven mostró su preocupación por los necesitados, hecho que Le valió el sobrenombre de "Padre de los pobres". Pronto se vio envuelto en la vorágine de los dramáticos acontecimientos que tuvieron lugar en torno a la figura del Báb, cuya incipiente fe abrazó. Desde 1852, fecha en que sufrió Su primer encarcelamiento, Bahá'u'lláh vivió hasta el final de Su vida como prisionero o exiliado.

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El Destino de los Estados Unidos de América y la Promesa de la Paz Mundial

En 1863 Bahá'u'lláh declaró ser el nuevo enviado de Dios y portador de un mensaje renovador. Bahá'u'lláh enseñó que con su misión se cumplían las promesas mesiánicas recogidas en los Escritos Sagrados de la humanidad, y afirmó que en realidad todas las religiones del mundo no son sino distintos capítulos de un mismo libro: el Libro de Dios.

Los bahá'ís sostienen que todas las religiones existentes forman parte de una sola religión en proceso, que todos los fundadores de las diferentes religiones son iguales en rango y distinción, y que cada uno es portador de un mensaje adaptado al momento histórico y a la sociedad donde desarrollaron su misión.

Algunos principios

Bahá'u'lláh asevera que la religión es esencial para el progreso de la civilización: "La religión es el mayor de todos los medios para el establecimiento del orden en el mundo y la seguridad de sus pueblos". Al mismo tiempo advierte que la religión debe ser causa de armonía y amor, y no de odio y enemistad: "Si la lámpara de la religión se apagara, el caos y la confusión sobrevendrían, y las luces de la honradez, de la justicia, de la tranquilidad y de la paz dejarían de brillar".

Bahá'u'lláh afirma, asimismo, que su mensaje contiene las bases para el establecimiento de la unidad mundial, una unidad que anunció como próxima e inevitable y que marca el horizonte inmediato de la sociedad humana. El concepto bahá'í de la unidad mundial está basado en la justicia y en el respeto a la diversidad de todos los pueblos de la Tierra, la más preciada de sus riquezas. A tal fin, Bahá'u'lláh recalca la necesidad de que las naciones del mundo adopten toda una serie de medidas destinadas a reforzar los lazos de solidaridad e interdependencia. Entre otras sugiere las siguientes:

  • Erradicar los prejuicios basados en diferencias de credo, color, género o clase.
  • Atender a las necesidades y tener consideración por los derechos de todas las gentes, muy especialmente de los desposeídos, marginados y minorías.
  • Adoptar un sistema de seguridad colectiva combinado con el desarme progresivo de todos los Estados.
  • Crear un tribunal mundial de justicia y cuantos dispositivos garanticen la seguridad de las fronteras, la comunicación de las personas y los intereses superiores del conjunto de la humanidad.
  • Fomentar las artes y el saber en espíritu de servicio.
  • Adoptar un idioma internacional auxiliar.
  • Universalizar la educación a todos los niños y niñas del planeta.
  • Confraternizar con las personas de todos los credos en espíritu de amistad y camaradería.


Gracias a las interpretaciones y elucidaciones de 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, las Enseñanzas Bahá'ís fueron difundidas a escala mundial y plasmadas en la constitución de una comunidad mundial integrada -hoy- por más de seis millones de creyentes bahá'ís.

Las Enseñanzas Bahá'ís hacen hincapié en el hecho de que el objetivo último del ser humano en esta vida es la transformación. Para ello, los bahá'ís procuran desarrollar cierta disciplina en lo personal mediante el recurso regular a la oración, meditación, lectura de los Escritos Sagrados, etc. Además, dan por sentado que el crecimiento espiritual de la persona está íntimamente ligado a su capacidad de servicio y amor a la humanidad; pues sólo a través del desarrollo de estas capacidades logra el ser humano cumplir con su propósito, a saber: conocer y amar a Dios. El trabajo en espíritu de servicio ha sido elevado por Bahá'u'lláh al rango de adoración.


De La Comunidad Bahá'í de España



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